
miércoles 27 de mayo de 2009
domingo 17 de mayo de 2009
Poema 19 (de -Compás de Espera-)

látigo del miedo
bufón del cielo en mi pira de fuego
un puñado manso de huesos para este huracán sin tiempo.
domingo 10 de mayo de 2009
Poema 11 ( de -Compás de Espera-)
viernes 8 de mayo de 2009
domingo 3 de mayo de 2009
Tempo

que hender puedas mi carne con tu carne
irredento arderme en medio de los huesos
que ahogar mi aullido puedas con el piadoso tributo de tu sed
que en medio de mi puedas fundarte y tus poblaciones sean ángeles a la hora oscura de los ritos.
domingo 26 de abril de 2009
Poema 207 ( de -Compás de Espera-)
jueves 23 de abril de 2009
Poema 79 ( de -Compás de Espera-)

El misterio se resiste en estos símbolos
en estas piedras despiadadas
un trazo profético plasma tu nombre impronunciable.
martes 21 de abril de 2009
sábado 18 de abril de 2009
Poema 33 (de -Compás de Espera-)

un océano profundo
un infinito con los brazos abiertos
un no poder más con lo que hay.
Poema 220 (de -Compás de Espera-)

en la tensión de la promesa
apretando los dientes en la espera
oración tras oración un clamor a Dios
entre las fauces quejumbrosas de la bestia.
jueves 16 de abril de 2009
Poema 223 ( de -Compás de Espera-)
Poema 175 ( de -Compas de Espera-)
Poema 101 ( de -Compás de Espera-)

obsequia rostros tuyos
un canto furioso para mí
un paraíso olvidado
un gesto muerto temblando.
martes 14 de abril de 2009
martes 7 de abril de 2009
Poema 202 (de -Compás de Espera-)

Escarba buscando la redención en las peticiones de la noche entre los colmillos del lobo.
descalza entre pedazos de vidrio la perseguida corre con las piernas en llamas
zozobrada, un halcón de fuego y el ardor de dios en las entrañas.
Poema 208 (de -Compás de Espera-)
Nodriza lengua de fuego
fagocitada por la ferocidad del vértigo
religando la pócima hechicera
chasqueas con Dios los dedos en la sajadura del miedo
y son tus ojos dos clavos de sangre
en un convite al funeral de la hiena.
Poema 209 ( de -Compás de Espera-)
Descargas el mangual sobre la carne aborrecida
urgida por la desesperación de la sangre
en un temblor lácteo con memoria de estirpe
olvidada por siglos en el umbral fisurado de tu historia
en donde escribes la endecha con frenética persistencia
y te bosquejas escorzada y llameante
sorda a la murmuración de tu propia fábula.
Poema 200 ( de -Compás de Espera-)
Poema 190 (de -Compás de Espera-)
Mater
Aferrándose a las sombras para cruzar de orilla
para indagar el peligro donde prefiero distinguirme
agitándose muda en la herida secreta
reclamando oscurecida y aterrada al conspirador y al hechicero
un forcejeo con dios a mis espaldas
un forcejeo con dios que alzara el desaliento interminable
un dios que es un hierro ensangrentado.
La Morte Accovacciata
¿O es la muerte disfrazada con tu rostro la que clama agazapada tras la puerta?
enredada en su manta de piedades descosidas, arrastrando pesada sus grilletes sin más fuerza que su propio destino que la impele,
sin más ritos que el de su propia osamenta enfebrecida, tratando de salirse de la trama, desatando uno a uno los hilos que le cosen la garganta.
atrapada en el último espasmo no consigue sacudirse la niebla del fantasma que le asignan y es entonces que tropieza una vez más en tus abismos y cae oscurecida por el humo de tus huesos sin magias, sin infancias, sin tiempo para el cortejo.
Poema 103 (de Compás de Espera)
El ángel bajo tus párpados sonríe, hace una mueca y se diluye en tu incauta pupila.
lunes 6 de abril de 2009
Poema 70 (de -Compás de Espera-)
En la bruma nocturna sobre el puente de madera gastada, asomada al balaustre puedo verla algunas veces agitar sus alas negrísimas, desbordados sus ojos verdes como tragando el mundo, un carbón encendido sobrevolando el agua, toda negra, toda ojos, un pájaro inmenso, debajo de las plumas la blanca carne doliente y también la sangre ardida, el vuelo un fuego, un océano negro hundiéndose despacio para siempre
Poema 137 (de -Compás de Espera-)
Veo a mi padre hundido en su esqueleto,
el rigor antiguo en su mirada ha sido borrado,
el misterio oscuro de las formas nuevas que definen su cuerpo me confunde,
no es tristeza esto que siento,
no es más que la garra del tiempo rompiendo heridas bajo los ojos que no terminan de acostumbrarse a esto que ven.
Altri suoni

Vuelves mitigando las llagas, ardida por el alcohol de las lámparas que quema tu garganta
contra el cuerpo la lluvia punzando el febril cuchillo
me despierto sofocada por la sangre
uncida por las brasas
hemos desatado el universo algunas noches descifrando nombres en el recuento de la sangre
otros sonidos no de lluvia no de siesta derramada sobre el campo y mis plegarias
te veo recortada por las sombras de la catástrofe inminente
arrojada contra el silencio harta ya de tu intemperie
fija la mirada en el tiempo, huecos los párpados ya muertos
recostada contra el pasado a puertas nada más de la alegría
hemos dado ya todo el alimento pero aún así no hemos terminado con el hambre
no queda más entre nosotras y sin embargo hay más espera
te toca a ti avanzar a tientas en la hoguera, yo no quiero regresar.
Tempo
Que horadarme puedas interrogando la incauta identidad del fuego
que hender puedas mi carne con tu carne
irredento arderme en medio de los huesos
que ahogar mi aullido puedas con el piadoso tributo de tu sed
que en medio de mi puedas fundarte y tus poblaciones sean ángeles a la hora oscura de los ritos.
Poema 160 (de -Compás de Espera-)
caminho com lentidao
depois o tempo com seu mao azui retorna
aferrado a minha carne.
La noche me cubre con su cuerpo ciego
camino con lentitud
después el tiempo con su mano azul retorna
aferrado a mi carne.
Poema 173 (de -Compás de Espera-)
Ahogándome en esta hemorragia de silencios
en este tropel de bestias que llevo dentro.
Poema 212 ( de -Compas de Espera-)
Desbridas el tiempo y sus enloquecidas cuadrigas lanzadas al trueno con los demonios bajo la lengua en la bruñida noche
sin bálsamo
ni agrio bebedizo
ni arpegio
ni secreta clave consumada
en las yugulares asechanzas del abismo.
Poema 206 (de -Compás de Espera-)
La casa donde te desdoblas y te perciben sucumbida entre las sombras.
los muros donde empecinada te dibujan las manos de una niña con lágrima de fuego
la tiniebla donde te abismas y te concedes corazón de presa
el espejo donde atraviesas la muralla arrancada a las trampas de la muerte y donde no eres sino la otra de ti atormentada que persigues.
Poema 201 (de -Compás de Espera-)

a Adolfina Mondín
Las voces de la consolación tras la sentencia en la impostura del fuego
en la atávica predestinación de los huesos,
alimento de los muertos en tu libro profético,
una advertencia para la criadora de los cuervos,
una rendición a los parlamentos del dolor,
ceremonias en las que me dan postergación de guardiana.
Juana Ciesler , la voz inmensa de nuestra poesía dice de "Compás de espera"
Sandra Pasquini en su libro Compás de espera- revela una poesía propia personal, para mí maravillosa/intacta la boca del ángel precipita el ruego/implacable en los márgenes del infierno/
Poesía inicial despojada y sin embargo profundam los que ya pasamos la juventud saludamos con respeto la dignidad de esta nueva poesía.
Quien es capaz de escribir este arduo texto de una línea /Una mujer pudriéndose/
merece nuestro agradecimiento y respeto.
Juana Ciesler
Buenos Aires, Noviembre 2007
Compás de Espera
La lectura es un ejercicio que transforma la contemplación en reflejo, y la mirada en palabra. Hay el anhelo correspondido de comulgar con el Otro: el que dice, el que es dicho, el que sin decir ni ser dicho está presente.
Por eso, la lectura siempre es una aproximación al origen de la Voz: lo que escucho es lo que empieza a ser, y lo que leo es lo que empieza a desprenderse del mundo.
La voz de Sandra Pasquini se afirma en mostrar lo doloroso del desprendimiento, tanto como en detener ese pronunciamiento. Su voz, por eso, no complace ni cierra interpretaciones, desgarra y abre el sentido de renombrar al mundo desde la lejanía.
Su geografía privilegia el abismo, la orilla, el filo, lo hondo y, en un sentido dramático, lo más hondo. Su pueblo prefiere antes que la carne o el resplandor de las miradas, el hueso y la ceguera, los nombres sin nadie a quien nombrar, las tumbas sin cuerpo a quién acunar.
Son los que se han ido a quienes se busca detener con la palabra dolorosa, y con ese detenerlos, se pretende re-amarlos, recuperarlos, devolverles el cuerpo y lo tangible añorado, pues nombrar es también convocar. Y Sandra Pasquini convoca con una tensión que provoca primero silencio, después ahogo, y después abandono: no hay en sus poemas el consuelo de la recuperación, ni siquiera de uno mismo.
La poesía de Sandra Pasquini se mueve sobre el distanciamiento: “La nada es lo que soy”. Y desde esta afirmación bordea caminos que no parten y que no llegan, que se entrecruzan en otras orillas aún más lejanas: las que no le pertenecen sino porque se sabe imprescindible: “Hijo,/es tu madre la que aúlla”. Y ¿de qué madre habla? ¿De ella misma? ¿De la lengua que recurre al aullido para darle nombre a las cosas que no sabemos nombrar? Habla de todas las madres, las que encuentran su cuerpo vacío e infértil, las que no tienen más susurros ni condescendencia ante el silencio, las madres que se fijan en el grito para reconocerse en este mundo también impronunciable.
La lejanía en la poesía de Sandra Pasquini no significa indiferencia, expresa la posibilidad de mirarse a sí misma despojada de un cuerpo y de un argumento, por eso se inclina a la oscura afición de recrear las heridas, los cortes, los tajos, las aberturas; por eso sus versos enamoran por la concisión, pues su origen evidente no está en la meditación, sino en la epifanía, es decir, en la manifestación, en la revelación de las cosas que permanecen debajo o detrás de lo aparentemente sólido.
Hay en la poesía de Sandra Pasquini una fiebre delatora: lo que ilumina en este regreso de sus incursiones al espacio de lo indecible, sin embargo, calcina la razón y endurece las formas: “mi propia lava es lo que queda”. La constancia de un ardiente río que captura lo que ha tenido nombre y su reflejo y no lo deja más porque es parte de su naturaleza.
En este poemario Sandra Pasquini logra quedarse fuera de ella, desgarrada, pero permanece dentro de quien la lee como una Voz que se busca para ser dicho, para ser detenido así sea en la calcinada fijeza de lo que no termina.
Héctor S. Barrón
México DF, Noviembre 2007
Poemas
Los Poemas publicados en este espacio son parte de mis libros "Otro sol" (2001 - Ed Sowilo) y "Compás de Espera" ( 2008- Ed UNR), el primero un libro trasnochado, descuartizado lentamente a lo largo de dos años, apareció allá por 2001 en una edición mínima de la que no he vuelto a ver ningún ejemplar, la segunda una tirada moderada por los críticos tiempos del poema, un libro que hace honor a su nombre, acompasado por una musiquita que hiere en la propuesta, con un vertiginoso pantano abriéndose bajo los pies que instiga la perduración en cada letra.
Sobre "Compás de espera" dijo la magistral poeta Valenciana Dolors Alberola:
Un compás afilado
Tremendo, el original es como una espada que nos saja los ojos. Sin dejar de ser una voz totalmente personal y propia, se pasean por sus páginas las sombras de otros magníficos poetas.
Alejandra Pizarnik, a la que también adoro, levita sobre los versos de Martirio, sin rozarlos, sin variar este delicadísimo malditismo que posee una fuerza atronadora capaz de demoler para volver a edificar. Porque más que un Compás de espera, este libro es un compás afilado en purísimo cuarzo que nos asaetea. Sus imágenes y metáforas convierten el propio dramatismo en fantásticas humaredas y hogueras luminosas. Ese padre que aparece entre los versos, como una fijación, o ese vientre en el que acontece tantísimo presagio, son de pronto unas alas luminosas que, sin dejar la negrura de sus élitros, inflaman el universo y nos lo muestran hermosamente delineado, perfecto, mágico.
Conforme voy avanzando por las páginas, me traga esa vorágine de un decir totalmente lúcido e inteligentísimo, de un saber desnudar la poesía de cárceles y métricas, para darle ese ritmo de la veracidad, de la alucinación, de la geometría precisa para unir los contrarios. Jamás decrece el tono, jamás nos precipita al cansancio; nos engulle, nos hace atravesar las líneas, sin detención, sabedores de una mayor sorpresa detrás de cada abismo, de un mayor elevarse después de cada hondonada, de cada disparo a muerte, de cada deseo de morir envueltos en tantísimo acierto.
Un poemario, en fin Compás de espera ante el que no esperamos para poder decir que todo él es hondísima poesía y su autora una mujer necesaria en las letras actuales. Un libro totalmente maduro y propio de una voz que hay que tener en cuenta.
Dolors Alberola
Jerez de la Frontera, noviembre, 2007




















